
NUESTRO BUFETE
Gutiérrez-Trueba Abogados
desde 1933
Gutiérrez-Trueba Abogados es un despacho familiar fundado en Cádiz en 1933 por D. Adolfo Gutiérrez, origen de una tradición jurídica que ha continuado durante varias generaciones. Desde entonces, el bufete ha mantenido una forma de ejercer basada en el rigor, la prudencia profesional y el trato directo con el cliente.

Tradición jurídica familiar
Un despacho nacido en Cádiz
Fundado por D. Adolfo Gutiérrez García, el despacho ha conservado durante décadas una forma de ejercer basada en el estudio riguroso de cada asunto, la prudencia profesional y el trato directo con el cliente.
Continuidad y compromiso gaditano
Una trayectoria vinculada a la ciudad
La continuidad familiar alcanzó una especial relevancia con D. José Antonio Gutiérrez Trueba, abogado profundamente vinculado a Cádiz, cuya trayectoria profesional, colegial e institucional dejó una huella reconocible en la abogacía gaditana y en la vida de la ciudad.

Fue Decano del Ilustre Colegio de Abogados de Cádiz entre 1998 y 2006, Decano Emérito, Presidente del Consejo Andaluz de Colegios de Abogados y miembro del Consejo General de la Abogacía Española. Su trayectoria fue reconocida con distinciones como la Cruz de San Raimundo de Peñafort, la Cruz al Mérito en el Servicio de la Abogacía Española y la Insignia de Oro del Consejo Andaluz de Colegios de Abogados.
Presente del despacho
La tercera generación
Hoy, sus hijos José Antonio e Ignacio Gutiérrez-Trueba García, abogados, junto con Francisco José Gutiérrez-Trueba García, procurador de los Tribunales, continúan la tradición familiar desde Cádiz.
Ignacio J. Gutiérrez-Trueba García desarrolla su actividad profesional en asuntos civiles, de responsabilidad civil y seguros, con intervención en procedimientos tramitados ante órganos judiciales de distintas plazas y participación en casos de especial complejidad reconocidos en el Concurso Sectorial de Detección de Fraudes de ICEA por su relevancia en la defensa frente a reclamaciones fraudulentas.
El despacho mantiene hoy una práctica centrada en el estudio riguroso del caso, la prudencia jurídica, la cercanía con el cliente y la defensa eficaz de sus intereses.